Volar o teletransportarse

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Si te dieran la posibilidad de elegir un superpoder, cual pedirías? Aunque parezca extraño (y un poco nerd) esta es una discusión que cada tanto se presenta en mis sobremesas. Sí descartamos a algún degenerado que quisiera ser invisible para andar metiéndose en esos lugares donde no lo llaman, o a algún chusma que quisiera poder leer la mente de los demás y saber lo que están pensando, quedan dos grandes grupos: los que eligen poder volar y los que prefieren teletransportarse.

Ya había pasado la medianoche y yo estaba escribiendo una nueva entrada para el blog, sin embargo, cuando la estaba publicando perdí la señal de internet. Para los que viven por estas latitudes sabrán que eso no es algo extraño. Así fue, que levanté el teléfono y llamé a mi proveedor de internet que dice dar servicio las 24 hs. No sé si fue por culpa del horario y alguna copa de vino de más, que marqué mal el número. El mensaje con  él que me atendieron fue el siguiente:
<<Gracias por llamar a Fibertrans, si ud. desea adquirir el poder de teletransportarse marque uno, si ud. prefiere el poder de volar marque dos, para obtener atención personalizada de uno de nuestros asistentes marque tres>>
Si bien intuí que no iban a lograr solucionar mi problema de internet, me llamó bastante la atención. Marque tres esperando que me dijeran que era una joda, pero la respuesta fue la siguiente: <<Por favor espere unos momentos mientras le enviamos un asistente>>. Y se cortó la comunicación.

Todo parecía muy extraño, por lo que no le di mucha importancia y fui a la cocina a prepararme un café antes de llamar de nuevo a mi proveedor de internet para quejarme por el servicio.  En ese momento fue que escuché detrás mío un carraspeo y una voz con un acento extraño que dijo: <<Buenas noches señor Margu, estoy aquí para asistirlo>>. Me pegué tal cagazo que tiré a la mierda el agua que estaba calentando para el café y agarré una escoba que tenia al lado. Armado con mi escoba me di vuelta y pregunté  <<Quién sos? Qué haces aca? Cómo entraste?>>.

Cuando fijé mi vista en el extraño noté que se trataba de un hombre bajito, con claros rasgos asiáticos, vestido de traje pero sin pantalones.  Mientras con las manos me hacía gestos para que me tranquilice y baje el palo de escoba,  me explicó que era empleado de “Fibertrans” y que se había teletransportado a mi casa para asistirme con el superpoder
que quería.

No podía creer nada de lo que me estaba diciendo este asiático en calzoncillos, me explicó que lo único que no habían podido teletransportar eran los pantalones. Que esperaban en un futuro mejorarlo, pero que por ahora los que gozaban de este superpoder aparecían en calzoncillos en el lugar de destino a donde se transportaran.

A pesar de parecerme todo una completa locura, el tono del visitante logró calmarme y dejé la escoba en el suelo. El japonés (como decidí llamarlo) me explicó que formaba parte de  una empresa nueva en el mercado, y que estaban testeando este nuevo servicio que le ofrecía a la gente la posibilidad de volar o de teletransportarse. Él, por lo que me
explicó, era uno de los teletransportadores encargados del servicio de asistencia a nuevos clientes. Me estuvo hablando de los beneficios de teletransportarse y de lo feliz que era desde que no tenía que tomar el colectivo a la mañana para llegar al trabajo. Como prueba,  me entregó un “sake” que según él, era el mejor de Japón. Cuando intenté pagárselo me dijo que eran un regalo de parte de la empresa.

Si bien lo de aparecer en calzoncillos por todos lados me parecía un problema, el japonés me estaba convenciendo de agarrar viaje con lo de teletransportarse. Justo en ese momento fue cuando escuché un golpeteo en la ventana.

Me acerque a ver si había alguna paloma intentando suicidarse. Pero ahí flotando, me miraba un flaquito  rubio, con una onda surfer que me hizo acordar a Patrick Swyze en Punto Limite. Me señaló su identificación de “Fibertrans” en el chaleco que llevaba puesto, fue así que le abrí la puerta para que pase.

Patrick, como decidí llamarlo, era el asistente del sector de vuelo de la compañía. Saludó fríamente al japonés y me empezó a enumerar todos los beneficios que tenia ser capaz de volar. A diferencia del problema de la teletransportación, Patrick tenia los pantalones puestos (punto para volar). Con su tono de chico “cool” me contó como salía a dar vueltas por el cielo con el viento pegándole en la cara y todas las ventajas que tenia no ser preso de la gravedad, como por ejemplo lograr hacer cosas increíbles con el skate o la tabla de surf.

Mis dos “invitados” habían ya terminado su alegato final, debía entonces decidir que superpoder quería. Así fue que, como si estuviera dentro de la película Matrix el japonés me ofreció una píldora roja en su mano mientras que Patrick me ofreció la azul. Era una decisión difícil, pero en todas mis charlas de sobremesa siempre decidí que el mejor superpoder que uno podía elegir era  teletransportarse. Así que respiré profundo, tomé la píldora roja de la mano del japonés y la metí en mi boca.

Lo siguiente que recuerdo es haberme despertado en mi cama, como si me hubiera teletransportado ahí. En los últimos días, mientras duermo, aparezco en distintos lugares, siempre en calzoncillos, en mi trabajo, y hasta me transporto al pasado y me materializo en mi escuela con todos mis compañeros riéndose de mis boxers con corazones.

Ustedes pensaran que son sueños, que estoy delirando. Pero en el fondo yo sé. Tome la píldora roja.

2 thoughts on “Volar o teletransportarse

  1. Hola amigo este es mi correo jisselleguzman433@gmail.com por favor dime q numero llamar te creo existe la posibilidad de hacer este tipo de cosas contactame y es gratis oh cuanto tengo q pagar me gustaria teletransportarme ya q.mi marido esta lejos y quisiera estar con el por lo.menos en la noche ya q de dia trabaja

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